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Llega la segunda temporada de El señor de los anillos
Published
7 meses agoon
By
Sandra
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 26 de agosto del 2024.- La segunda temporada de El señor de los anillos: los anillos del poder llega el próximo jueves a Prime Video.
Si aún no saben cómo es que J.R.R. Tolkien logró apoderarse del mundo sin necesidad de poseer un anillo, deben darle una nueva oportunidad a la serie, cuyos nuevos capítulos estarán cargados de mucha más acción.
La trama, que se estrenó en 2022 en la mencionada plataforma con una fuerte inversión por parte del fundador de Amazon, Jeff Bezos, se desarrolla en la Segunda Edad del Sol de la Tierra Media, situando a sus espectadores en el momento preciso en el que los anillos del poder fueron creados.
La primera temporada nos introdujo a Galadriel (Morfydd Clark), Elrond (Robert Aramayo), Isildur (Maxim Baldry), Celebrimbor (Charles Edwards), Elendil (Lloyd Owen) y Miriel (Cinthya Addai-Robinson), entre otros encargados de llevar al espectador a través del resurgimiento del señor oscuro, la creación maestra de Clebrimbor: los anillos de poder y, lo que muchos fans esperaban ver en pantalla, la caída de Númenor.
En los nuevos capítulos, Sauron por fin se revala como la mayor amenaza de la Tierra Media, pues ha decidido recobrar su fuerza y apoderarse de todos los reinos con ayuda de los anillos. Su presencia desató un peligroso escenario en el que todos son puestos a prueba.
Tal es el caso de Isildur, un personaje crucial en la lucha, pues como hijo de Elendil y parte del linaje de Aragorn (Viggo Mortensen, en la trilogía de Peter Jackson) es símbolo de pureza y fiel opositor de Sauron, pero al igual que los humanos, para cumplir con su cometido deberá probar si es capaz de no caer ante la tentación y la sed de poder, una encrucijada que Max Baldry disfrutó de explorar.
Creo que mi personaje, en ese sentido, es muy parecido y representativo para los humanos.Nadie es perfecto. Dar vida a alguien que es puesto a prueba ha resultado ser algo muy interesante para explorar, además nunca había podido ser parte de la segunda temporada de un show, así que poder sentarme con un mismo personaje durante todo este tiempo ha sido un privilegio.
Profundicé para entender a esta persona, quien sólo está tratando de que el mundo le haga sentido, hay muchas cosas que le han sido arrebatadas con el tiempo y creo que eso lo ha marcado y, de cierta forma, corrompido, y finalmente descubrió su habilidad para tener poder y pienso que en un inicio lo quiere usar para hacer el bien, pero eventualmente no sabemos”, explicó Baldry en entrevista con Excélsior, durante su reciente visita a la CDMX para promover el show.
Si esto fuera un ajedrez, otra de las piezas más importantes de este secuela sería Celebrimbor, el fundador del reino de Eregion y la hermandad herreros Noldor, quien se verá expuesto ante los engaños de Sauron y seducido por la ambición, poniendo en riesgo este universo y siendo el responsable de crear o no el resto de los anillos.
Mi personaje está muy bien delineado por Tolkien y hay mucho material para construirlo, pero hubo un comentario que menciona sobre él que no venía en esta trilogía, sino en otro libro, era una nota pequeña sobre él y lo mucho que deseaba superar la fama y escala de su abuelo y para mí esa fue la clave para hacerlo, mostrar cuán ambicioso era en la búsqueda de crear algo pese a que podía ser terriblemente destructivo y esa fue mi fuerza y mi acercamiento al personaje.
Y entre más hablamos de esto más me doy cuenta lo mucho que éste resulta ser el tema, que el poder corrompe y la gente es corruptible sin lugar a dudas, incluso los buenos, y entre más lo discutimos más entiendo qué es lo que Tolkien quería desglosar”, señaló Charles Edwards.
Por otro lado está Miriel, la única hija del rey Tar-Palantir de Númenor, quien tras lo sucedido en la primera temporada deberá probar que es capaz de convertirse en la líder y defensora que su tierra exige, donde el verdadero reto será no sólo afrontar su ceguera al haber perdido este sentido en batalla.
Sino la necesidad de usar todas las demás herramientas que tiene a la mano después de perder alguno de tus sentidos, en el caso de Miriel, su visión, pero creo que también está intentando entender la naturaleza humana y el por qué hacen lo que hacen, y para eso está tratando de usar el conocimiento de todos los que tiene a su alrededor.
Ella es muy fuerte e imponente, pero se podían ver señales de que la gente no estaba segura sobre ella en su rol como líder, porque aún no lo es y su padre el rey también es una figura controversial, así que ella ya sabe que está en un terreno peligroso, pero ahora regresa a la segunda temporada y las personas estás furiosas con ella, hay mucha fricción ahí y la pregunta alrededor de toda la temporada es si su mundo se hará o no más caótico, entonces, su viaje estará centrado en cómo navegará esto, es una temporada muy dramática tanto para mi personaje como el resto”, destacó Cynthia Addai-Robinson.
En la trilogía de El señor de los anillos, Sauron era un gran ojo llameante en lo alto de una torre, Los anillos de poder le daba cuerpo en la persona de Vickers, que en la primera temporada se presentaba no como Sauron, sino como un humano llamado Halbrand, la identidad con la que consiguió engañar a hombres y elfos.
En esta segunda temporada, tal y como han reflejado los adelantos, el villano toma una apariencia distinta e incluso más amable y seductora. Se trata de Annatar, conocido como el Señor de los Dones, revelando los aires mesiánicos del personaje al considerarse como “aquel que mantiene la tormenta a raya”, alguien que cree tener la misión de sanar el mundo.
Él verdaderamente cree que está haciendo lo correcto y hay escenas, hacia el final de la temporada, que me encantó rodar, en las que ves elementos de la historia de Sauron. En ellas conversa con Celebrimbor, se abre a él. Espero que la audiencia pueda ver desde su perspectiva lo que está tratando de lograr, si sientes pena o no por él, eso está en manos del espectador. Yo no siento pena por él, pero lo amo”, dijo Vickers.
Con Sauron cada vez más cerca de apoderarse de los anillos, la historia se acerca lentamente al levantamiento de Barad-dûr, cuya fortaleza se proyecta en visiones del joven señor oscuro, además de la alianza con los orcos, mientras magos, elfos y humanos piensan en las posibilidades de evitar que la amenaza se expanda.
Al tratarse de una precuela, la trama no sólo significó la oportunidad de conocer los pormenores de cómo se creó este universo que dio pie a la legendaria travesía de Frodo y los Hobbits para salvar este mundo, sino que para sus protagonistas fue la oportunidad de vivir el sueño de pertenecer a este mundo del cual creyeron ya se había dicho todo y ahora están agradecidos de que no sea así.
Amo a Tolkien desde que era un niño y crecí queriendo ser parte de su mundo, así que ha sido gratificante estar involucrado por ese lado y por la escala de todo esto que nos deja atónitos todos los días, debemos pellizcarnos a diario para recordarnos que estamos siendo parte de esto y estamos sumamente agradecidos”, compartió Edwards.
De hecho, creo que fue una de las razones por las que quise ser actor. y recuerdo estar sentado viendo la trilogía con mi papá y decirle: ‘de verdad quiero formar parte de El Señor de los Anillos, me miró y dijo: ‘creo que ya está todo hecho, elige un nuevo sueño’, así que creo que fue un lindo giro el poder regresar y formar parte de esta historia y contar una perspectiva nueva que es tan rica y que tiene tantas historias, gracias a Dios por la precuelas”, celebró Baldry, de 28 años.
Como ya lo hemos dejado claro, en esta trama, al igual que todo lo que sucede desde la creación de los anillos, los personajes serán puestos a prueba y tendrán que decidir entre usar las prestigiosas reliquias o destruirlas.
Y si bien esta encrucijada sólo la viven estos personajes, le preguntamos a algunos de sus protagonistas si personalmente serían capaces de resistirse a usar uno de estos anillos.
Spoiler alert: la mayoría se sabe corrompible y no les da pena admitirlo.
MAX & CHARLES
CHARLES: ¡Los usaría! ¡Definitivamente lo haría! Debes probar, bueno es lo que pienso.
MAX: ¿Estarías muy tentado a probar?
CHARLES: Es que no podrías ser capaz de resistirte
MAX: Pero es que si los usas entonces no serías capaz de tirarlos nunca. Una vez que pruebas ese poder, no serás capaz de renunciar a él.
CHARLES: Pero te arrepentirías si no lo intentas, esa es mi respuesta final a la pregunta.
MAX: Sí, creo que nos iremos por probar.
CHARLES: Además siempre podrás quitártelo si las cosas salen mal.
MAX: Sabes que no.
LLOYD & CYNTHIA
Tuve un argumento con un hombre que se hace llamar El profesor Tolkien. Es un gran seguidor, y tuve precisamente esta discusión sobre si Elendion hubiera conseguido el anillo de Sauron y hubiera estado parado en el monte del destino, lo habría arrojado o no, e inmediatamente me contestó: ‘¡Definitivamente lo habría lanzado!’, pero yo pienso que no estaba muy seguro, porque la naturaleza de poseer el anillo es esa, que aún cuando creamos que tenemos a un héroe genuino, al momento de tenerlo en la mano todo cambia. Queremos pensar que podríamos manejarlo pero no se sabe.
En mi caso personal, creo que sí sería de los que piensa que podría usarlo y salir bien, tengo la moral fuerte”, compartió Lloyd Owen, intéprete de Elendil, padre de Isuldur.
Ella definitivamente no, con ella sería una pesadilla”, agregó señalando a su compañera.
Estoy segura que lo destruiría. No me gusta la idea de que exista algo que tenga tanto poder sobre ti. Obviamente, los anillos son simbólicos, pero esa idea de poseer algo que si se sale de las manos y empiezas a jugar con él pensando, ‘bueno, tal vez está bien sólo una vez’… es suficiente para que todo se salga de control y se convierta en algo peligroso. No me gustaría.
Y creo que por eso la historia nos conecta, porque representa muchas cosas y embona en muchas cosas. Personalmente, por todo lo que sé, lo que he leído y visto, para mí la respuesta es ¡Destrúyelos! ¡Destrúyelos! ¡Destrúyelos!”, opinó Cynthia Addai-Robinson, Miriel en el programa.
La Primera Edad del Sol:
El amanecer del Sol y la humanidad, narra el origen de la Tierra Media en El Silmarillion. Dura 590 años y culmina con el hundimiento de Beleriand.
La Segunda Edad del Sol:
Conocida como el auge de Sauron y donde sucede la creación de los anillos. Finaliza con la guerra entre la Última Alianza y la caída del señor oscuro. Se prolonga 3,441 años.
La Tercera Edad del Sol:
La Edad de los Anillos de Poder, narrada en la trilogía de Peter Jackson, en la que Frodo Baggins se embarca a la destrucción del Anillo Único en el Monte del fuego. Dura 3,021 años.
Cuarta Edad del Sol:
El dominio de los hombres, el reino de Aragorn y su deceso, además del alzamiento de su hijo Eldarion. No se tiene una cuenta exacta de cuánto duró esta época.
Con información de Excelsior.
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“Son los que alimentan a EU dice Narciso Martínez, artista mexicano que triunfa retratando a migrantes Por: La Redacción. Ciudad de México., a 26 de marzo del 2025.- oco se imaginaba Narsiso Martínez que aquella caja que rescató de entre una montaña de cartones desechados en el megasupermercado CostCo lo llevaría tan lejos. “Había ido a por pizza, pero la vi allí tirada, me llamaron la atención sus colores, morado y verde, y decidí llevármela al taller”, recuerda el entonces estudiante de arte, hoy un consagrado artista de 47 años. La aplanó, y como era una caja de plátanos —con el logo de la compañía bananera y una etiqueta que aseguraba que el contenido era orgánico–, optó por esbozar en la base a un agricultor cargando al hombro varios racimos de esa fruta. Cuando presentó el dibujo ante su clase, la reacción fue exactamente la que llevaba tiempo persiguiendo. “Los comentarios ya no fueron como hasta entonces sobre la técnica, sino que quisieron saber si yo también había cargado plátanos y cuán duro era”, le explica a BBC Mundo. Plátanos no —les contestó—, pero tras emigrar desde México a los 20 años, tuvo que acarrear cajas y cajas de fresas, “desguató” manzanas durante horas, pasó veranos enteros agachado recolectando espárragos. Y se armó entre los alumnos una discusión sobre las condiciones muchas veces penosas de los trabajadores agrícolas, la mano de obra mayoritariamente indocumentada que sostiene el sector en Estados Unidos, y su invisibilidad. Ahora han vuelto al primer plano de alguna manera, al ser el objetivo del programa de deportación masiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ajeno al impacto humano para ellos e incluso económico para su propio país. “EE.UU. no sería lo que es si no fuera por los mexicanos y mexicanas que trabajan del otro lado”, reconoce en cambio la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. “Si no hubiera paisanos trabajando el campo, no habría comida sobre la mesa de los estadounidenses”, destacó recientemente. Y con ella coincide Martínez. Esa misma idea de Sheinbaum expresó el artista en aquella caja. Hoy, casi una década después, obras suyas como la de aquel bracero estampado en cartón forman parte de las colecciones de una veintena de museos en EE.UU., desde el LACMA de Los Ángeles hasta el MFA de Houston. Retratos que son, en cierto sentido, también autorretratos. Nacido en 1977, Martínez se crió en una familia indígena zapoteca en Santa Cruz Papalutla, una aldea a unos 25 kilómetros de la ciudad mexicana de Oaxaca. El menor de cuatro hermanos, además de ir a la escuela, desde niño le tocó colaborar en las labores del campo: recoger frijoles y maíz, llevar los chivos y las vacas a pastar. “Aunque en aquel entonces no lo sentía así, viéndolo con perspectiva fue una infancia bien dura”, le dice a BBC Mundo en su casa-estudio del centro de Los Ángeles. Dejó los estudios antes de acabar décimo grado y trabajó aquí y allá, descargando cajas en una fábrica de refrescos, como soldador de estructuras metálicas con su padre, en el taller de un vecino. También le gustaba dibujar, sobre todo retratos y caricaturas, recuerda, y copiar celebridades de las revistas. A los 18 años se fue a Ciudad de México. “Pero duré un mes, no me gustó”, reconoce. Y “como no estaba colaborando en casa ni haciendo nada, y me sentía perdido, mis hermanos sugirieron que me fuera a EE.UU.”. Martínez en el estado de Washington fue de espárragos. Ellos solían acudir cada año a trabajar los campos y al finalizar la temporada regresaban a México. Pero uno de ellos, el mayor, acabó quedándose y estableciéndose en Los Ángeles. Y con él se fue a vivir Narsiso nada más cumplir los 20. De no hablar inglés a estudiar una carrera Lo primero que recuerda de la vida en EE.UU. es lo malas que le parecían las tortillas y las ganas que tenía de aprender inglés. “Quería saber qué decían las películas, entender las letras de las canciones, pero, sobre todo, tenía ganas de sentir que la vida valía la pena”, cuenta. Así que se inscribió en la escuela para adultos mientras trabajaba a tiempo completo en un taller cambiando llantas. “En mi pueblo me habían botado (del colegio) por haber reprobado tantas materias, pero aquí volví a empezar y me di cuenta que sí podía aprender”, recuerda. “Así que me propuse sacar una carrera. No importaba cuán mayor fuera”. Acabó graduándose de la secundaria con 29 años y en 2012 se inscribió en la Licenciatura de Bellas Artes en la Universidad Estatal de California en Long Beach. “Había tomado unas clases de historia del arte y, además de reconectar con el dibujo, conocí a los pintores europeos Vicent van Gogh y Jean-François Millet y sentí una conexión con ellos, porque los protagonistas de sus obras eran campesinos”, hace memoria. Aquello lo catapultó de vuelta a sus orígenes y se dijo que, si mejoraba lo suficiente su dibujo y aprendía a pintar como ellos, podría retratar a su pueblo. “Quería pintar a mis abuelitos, a mis vecinos. Esa era la idea, porque por aquel entonces no pensaba que pudiera vivir de esto”. Un papel vital pero ignorado Sin embargo, tras el primer semestre en la universidad, se quedó sin ahorros. Y decidió aceptar la invitación de sus hermanos de ir a trabajar a los campos del estado de Washington para la temporada. “Nosotros te daremos alojamiento y pagaremos por la comida, por lo que puedes ahorrar todo lo que ganes”, dice que le dijeron. Nada más acabar las clases, se montó en un bus rumbo al estado fronterizo con Canadá, en cuyas huertas se dejaría la espalda durante el siguiente semestre. La primera cosecha que le tocó fue la del espárrago — “crece en el suelo y requiere estar agachado todo el tiempo, como las fresas. No sé ni cómo pude aguantar”—, luego la de la manzana Gala, la amarilla, la verde, la roja. Los descansos los aprovechaba para esbozar a lápiz estampas campestres en un cuadernito que llevaba siempre consigo. “Fue mejor que cualquier curso de dibujo en vivo, algo fundamental para desarrollar la técnica”, admite. Decidió quedarse hasta el fin del verano y lo repitió cada año, incluso después de que se licenciara en 2016 y durante los dos años que duró su maestría. Y en todo ese tiempo habitó aquellos mundos dispares, el de las discusiones académicas y el de las charlas sobre las penurias de migrar, las cuentas que no cierran y las lesiones laborales, sin la menor sospecha de que en el momento preciso aquello terminaría conformando el ADN de su arte. “Temporada a temporada me cruzaba con los mismos compañeros y en nuestras conversaciones me di cuenta que nuestras historias eran similares: de dónde veníamos, cómo crecimos, por qué migramos. Y nuestra experiencia en el campo también”, explica Martínez. “Muchos no podíamos tener una licencia de manejo por la situación migratoria, trabajábamos sin seguro porque éramos temporeros, nos caíamos y no podíamos reportarlo por temor a que no nos contrataran para la nueva cosecha”, prosigue. “Yo mismo tuve un accidente y anduve adolorido por cuatro años”. Eso lo llevó a querer usar su obra para denunciar una situación que considera injusta. “Esta nación siempre se ha apoyado en comunidades que están en desventaja, desde los nativos a los esclavos, pasando por los braceros y la gente que viene de otros países a buscar una mejor vida por distintas razones”, argumenta el artista. “Y esta comunidad en particular ha estado siempre al frente, haciendo el trabajo más difícil y más vital, que es contribuir con la comida. Están siempre al frente de la producción agrícola, para que el país se pueda sostener”, añade. “Los campesinos —muchas veces sin documentos— tienen un papel vital en la economía que siempre ha sido ignorado y utilizado en el juego político”, ahonda. “Son los que alimentan a EE.UU”, subraya, lanzando un mensaje que, en el contexto de redadas y deportaciones masivas ordenadas por la administración Trump suena más alto que nunca. En los campos en los que él mismo trabajó el miedo a las redadas migratorias se ha expandido como la pólvora. “Pero tienen que seguir con su día. No pueden quedarse en casa, estar siempre mirando por encima del hombro. Hay que continuar con la vida normal, y seguir trabajando”, dice sobre los que fueron sus compañeros. En su afán de contar aquello, Martínez transitó por técnicas y estilos diversos – a veces demasiado literales, admite—, hasta que se topó con aquella caja de cartón de plátanos. Desde entonces, sus piezas, que a veces exploran el collage y el ensamblaje dadaísta y otras beben del muralismo mexicano, como la titulada Legal Tender —que imita un billete de dólar con el retrato de una temporera en el centro— lanzan un mensaje personal y político. “Ayuda a la gente a ver la realidad con ojos nuevos”, le dice a BBC Mundo Charlie James. Su galería homónima, especializada en arte político y de temática relacionada con la justicia social, lo representa desde 2018. “Para crear su arte tienes que vivir su experiencia. Eso es lo que hace su obra tan potente: tienes que haber vivido su vida”, dice James, satisfecho de haber logrado colocar el trabajo de Martínez en museos de renombre a lo largo y ancho del país. El último en adquirir su obra ha sido el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, el LACMA. La pieza que este pasado enero incluyó en su colección se titula Mission-Precious Cargo y representa una misión católica en California, inspirada en la iconografía de la marca de tomates Oceanside Pole y creada sobre 33 piezas de cartón descartado. Martínez se muestra honrado y agradecido. “Es un reconocimiento no solo al artista inmigrante, al artista indígena inmigrante indocumentado, sino también a la comunidad campesina”, subraya. “Porque ¿cuánto arte tienen los museos en el que el tema sean los campesinos? Para mí eso es lo importante: visibilizarlos”.

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